Hace unas semanas comenzamos a trabajar con un nuevo cliente B2B. Su objetivo era claro: inicialmente el objetivo era posicionarse en Google para captar formularios de búsqueda proactiva.

Todo iba bien… hasta que no. Muy pronto nos dimos cuenta de que la redención de esos formularios era bajísima. Y cuando decimos baja, hablamos de números preocupantes.

Rehicimos por completo el sitio web: nuevo diseño, mejor experiencia de usuario, todo pensado para convertir. Lanzamos… y esperamos.
Una semana después: cero cambios.

Activamos campañas en redes sociales con remarketing directo a WhatsApp, intentando aprovechar el tráfico que venía desde Google.
Pero nada.
Peor aún: los pocos leads que llegaron, eran basura.

Nuestro cliente, en buena onda, nos comenta:
“Los resultados están un poco lejos de lo que esperábamos.”

Y nuestra respuesta fue:
“No. Los resultados no están lejos. Están pésimos.”

Agradecemos esa confianza, pero cuando algo no está funcionando, lo decimos. Y sobre todo, lo cambiamos.

Desde hace una semana, dimos un giro total.
Nos enfocamos en construir relaciones.
Activamos un proceso de nurturing sobre una base segmentada que el cliente captó en Expomin el mes pasado.
Integramos email marketing más inteligencia artificial aplicada a la prospección en LinkedIn.

Y por primera vez en 5 semanas… los resultados empiezan a mostrarse.

No todo lo que empieza mal termina mal.
Pero solo si estás dispuesto a cambiar, a probar de nuevo, y a mirar los datos sin excusas.
Este no es un caso de éxito…
Es un caso de corrección rápida, de humildad, y de avanzar con inteligencia.

Hibris Marketing. Especialistas en ventas. Incluso cuando todo sale mal al principio.

Share this post :

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Popular Categories

Newsletter

Suscríbete para recibir nuestro newsletter

Últimos post